Ser un asistente de vuelo

Los asistentes de vuelo consideran el trabajo extremadamente gratificante, aunque dicen que también puede ser difícil y competitivo.

Ser un asistente de vuelo no es como su trabajo típico de oficina de 9 a 17 hs. En muchos casos los auxiliares de vuelo pueden esperar llamadas de despertador y horarios esporádicos, demoras y cancelaciones de vuelos en todo momento del día.

La compensación, sin embargo, es poder ver el mundo y no tener que llevar el trabajo a casa.

Los asistentes de vuelo también deben cumplir con requisitos físicos muy específicos. Para ser aceptado en el programa de entrenamiento de azafatas de una aerolínea, debe tener al menos 18 años de edad, tener una salud física excelente y ser lo suficientemente alto como para llegar a los contenedores de equipaje. Su visión debe ser corregible a por lo menos 20/40. Su peso también puede ser un problema. Si bien las aerolíneas no dicen que no contratarán a alguien con sobrepeso, especifican que la altura y el peso de cada uno deben ser proporcionales.

Aunque un asistente de vuelo hace que los pasajeros se sientan cómodos en los aviones, esa no es su responsabilidad principal. La seguridad de los pasajeros y la seguridad de la cabina de vuelo son sus principales preocupaciones.

Ayudan a los pasajeros en emergencias, manteniéndolos tranquilos y seguros. También sirven bebidas, aperitivos y, a veces, comidas. Esta carrera implica seguridad y hospitalidad, y ofrece una oportunidad para las personas que desean brindar seguridad y servicio a las personas mientras ven el mundo.